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Informes técnicos

Analizar. Redefinir. Transformar. El arte de crear una estrategia proactiva y coherente, preparada para el crecimiento futuro.

Aprender lecciones de liderazgo, desarrollar la resiliencia e inspirar un cambio positivo
Muchas estrategias empresariales se habrán visto sacudidas por la pandemia de la COVID-19. Los efectos a corto y largo plazo serán devastadores para quienes no se adapten y evolucionen sus estrategias para aprovechar las nuevas oportunidades. No hay vuelta atrás.

Según el Banco de Inglaterra [Informe de política monetaria, mayo de 2021], la forma en que las empresas del Reino Unido respondan a los retos de la pandemia de COVID-19 determinará el futuro de la economía. Aunque de ello se deduce que las empresas no estaban bien preparadas y que, en algunos casos, se han visto gravemente afectadas por las consecuencias económicas, esto no refleja toda la realidad.

Sin duda, ha habido perdedores. La pandemia ha tenido un impacto de gran alcance en la industria europea y en las cadenas de valor. Según un estudio encargado por el Parlamento Europeo a principios de este año, la industria europea ha sufrido un golpe más duro en 2020 y experimentará una recuperación más lenta en 2021, en comparación con otras regiones del mundo. Dado que se prevé que el PIB «alcance los niveles previos a la crisis a mediados de 2022 tanto en la UE como en la zona del euro», las empresas deberían plantearse ahora cómo reorientarse para aprovechar las nuevas oportunidades que surgen de las condiciones cambiantes del mercado.

Los efectos, así como los ritmos de recuperación y cambio, varían según el sector. Tal y como sugiere el informe mencionado, «los sectores que dependen del contacto y la interacción humanos, como las industrias culturales y creativas y la industria aeroespacial (debido a la disminución de la movilidad y las actividades turísticas), se han visto muy afectados por la crisis, y es probable que sufran durante largos periodos las consecuencias de estas perturbaciones sin precedentes». Sin embargo, también ha habido ganadores, ya que algunos
sectores han prosperado. Los fabricantes de EPI, las industrias digitales, la alimentación y las bebidas, las empresas de entretenimiento doméstico y las tiendas de bricolaje han experimentado un rápido aumento de la demanda de productos y servicios. Las ventas en línea en el Reino Unido crecieron un 36 % en 2020, el mayor crecimiento anual desde 2007, mientras que en enero de 2021 se aceleraron, con un crecimiento interanual del 74 % [Índice de Comercio Minorista en Línea de IMRG Capgemini]. En toda Europa, según un informe, los ingresos online se dispararon un 30 % desde 2019, siendo sectores como el químico y el de la construcción los que tienen más probabilidades de experimentar una recuperación en forma de V tras la crisis.

El reto al que se enfrenta toda organización es cómo aprovechar las oportunidades que ofrecen los mercados en constante evolución. No todas las empresas han logrado satisfacer las exigencias de los clientes. A algunas les pilló por sorpresa y no lograron adaptarse a tiempo. Otras tuvieron problemas con las cadenas de suministro y la logística. Muchas empresas se han visto obligadas a recurrir a estrategias reactivas que, en el mejor de los casos, les han permitido mantenerse a flote.

Lo que la pandemia debería haber enseñado a las organizaciones de todos los tamaños y de la mayoría de los sectores es que la agilidad empresarial es clave para el crecimiento. La capacidad de crecer de forma eficiente y rentable, así como la capacidad de adaptarse rápidamente y de establecer y satisfacer expectativas realistas de los clientes, se han convertido en principios fundamentales para la viabilidad y el crecimiento futuros.

Entonces, ¿cómo se preparan las organizaciones para las anomalías del mercado, los cambios sociopolíticos, los auges o las crisis económicas y prácticamente cualquier otro obstáculo que se les presente? Tal y como sugiere un artículo reciente de EY titulado «Cómo reestructurar tu negocio ahora para construir un futuro resiliente», todas las organizaciones deben empezar a ver el futuro desde una perspectiva diferente para hacer frente a unos mercados cada vez más complejos y volátiles. Es necesario crear ecosistemas sectoriales ágiles y colaborativos, infraestructuras y procesos organizativos y, lo que es más importante, mentalidades seguras, proactivas e inteligentes en cuanto a su capacidad de adaptación y toma de decisiones. Con ese fin, hemos identificado tres estrategias clave para reestructurar los procesos empresariales e impulsar el crecimiento futuro. Mediante el análisis y la redefinición de objetivos, procesos, tecnologías y la toma de decisiones, las organizaciones pueden transformarse de forma eficaz y eficiente.

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